Artrosis lumbar: síntomas, causas y tratamiento con ejercicio

Escrito por Álvaro Gómez Molina, fisioterapeuta colegiado n.º 10.249 (ICOFM)Revisado el 27/10/2026Cómo elaboramos este contenido

La artrosis lumbar es el envejecimiento de los discos y de las pequeñas articulaciones de la parte baja de la columna. Suena a «desgaste», pero es muy frecuente, también en personas sin ningún dolor, y no significa que tu espalda se vaya a romper. Con movimiento y fuerza bien dosificados, se puede vivir bien con ella.

En resumen

  • Son cambios por la edad en los discos y en las articulaciones facetarias de la columna lumbar. Aparecen en muchísimas personas sin dolor.
  • Lo que se ve en la radiografía o la resonancia no predice bien cuánto te va a doler.
  • Suele dar dolor mecánico: rigidez al levantarte que se suelta al moverte y molestia tras mucho rato de pie o al echarte hacia atrás.
  • El ejercicio, sobre todo de fuerza y aeróbico, es la base del tratamiento. No hay ejercicios prohibidos para todo el mundo: hay ejercicios que se adaptan.
  • Si al caminar se te cargan o duelen las piernas y se alivian al sentarte, puede haber una estenosis de canal.
  • Ve a urgencias si pierdes fuerza en las piernas, el control de la orina o la sensibilidad en la zona genital.

Qué es la artrosis lumbar

Imagina tu columna lumbar como una torre de cinco vértebras apiladas. Entre cada dos vértebras hay un disco, que funciona como un cojín, y por detrás dos pequeñas articulaciones facetarias, que guían el movimiento como unas bisagras. Con los años, todas estas piezas cambian: los discos pierden agua y algo de altura, el cartílago de las facetas se adelgaza y el hueso forma pequeños rebordes llamados osteofitos (los «picos de loro» de algunos informes).

A ese conjunto de cambios se le llama artrosis lumbar. Hoy se entiende como un proceso que afecta a toda la articulación (cartílago, hueso, cápsula y ligamentos), no solo al cartílago. En los informes lo verás con varios nombres:

  • Espondiloartrosis: artrosis de la columna en general.
  • Artrosis facetaria lumbar: afecta sobre todo a las articulaciones facetarias. En los estudios de población es más frecuente en el nivel L4-L5.
  • Discopatía degenerativa: se refiere al disco: pérdida de altura, deshidratación (el «disco negro» de la resonancia) o abombamientos. Si en tu informe pone «protrusión», aquí explicamos qué es una protrusión discal.
  • Artrosis lumbar degenerativa o «cambios degenerativos»: es una forma algo redundante de decir lo mismo, porque la artrosis ya es un proceso degenerativo. No indica una forma más grave.

«Desgaste de columna»: qué quiere decir de verdad

La palabra desgaste hace pensar en una pieza de coche que se gasta hasta romperse. La columna no funciona así. Es tejido vivo que se adapta a lo que le pides, y buena parte de estos cambios son envejecimiento normal, como las canas o las arrugas, pero por dentro.

Que tengas «desgaste» no quiere decir que debas dejar de moverte para no gastar más. Es más bien al revés: los músculos que rodean y sostienen la columna responden muy bien al entrenamiento a cualquier edad, y una espalda más fuerte tolera mejor las cargas del día a día.

Por qué la imagen y el dolor no siempre van juntos

Es lo más importante que puedes saber si te acaban de dar un informe. Varios estudios han hecho pruebas de imagen a personas sin dolor de espalda, y esto es lo que encontraron:

  • En una revisión de 33 estudios con 3.110 personas sin dolor, la degeneración discal aparecía en el 37 % de las personas de 20 años y en el 96 % de las de 80. Los autores concluyen que muchos de estos hallazgos forman parte del envejecimiento normal y no se asocian con dolor.
  • En un estudio con resonancia en 98 personas sin dolor, solo el 36 % tenía todos los discos lumbares normales.
  • En un estudio de población con escáner (TC) en 188 personas, la artrosis facetaria apareció en el 59,6 % de los hombres y en el 66,7 % de las mujeres, y tenerla no se asoció con tener dolor lumbar.

Esto no quiere decir que la artrosis nunca duela. Quiere decir que el informe cuenta solo una parte de la historia. Si tu dolor va y viene mientras la artrosis está siempre ahí, es que hay otros factores que pesan mucho: la carga de esos días, el descanso, el estrés, tu forma física. Y esos sí se pueden cambiar.

Síntomas de la artrosis lumbar

El patrón más típico es el de un dolor mecánico, es decir, que depende de las posturas y de la carga:

  • Rigidez al levantarte por la mañana o después de estar mucho rato sentado, que se va soltando en poco tiempo cuando empiezas a moverte.
  • Dolor que aparece o aumenta con ciertas posturas o esfuerzos y mejora al cambiar de posición o al descansar un poco.
  • Molestia tras estar mucho rato de pie o caminando despacio (ir de tiendas, hacer cola) y al echarte hacia atrás o girarte. Es frecuente cuando están implicadas las articulaciones facetarias.
  • Dolor que puede extenderse al glúteo o al muslo sin pasar de la rodilla. Es un dolor referido, distinto de la ciática.
  • Más molestia al final de un día de mucha carga y alivio tras descansar.

Fíjate también en lo que no encaja con este patrón: rigidez por la mañana que dura horas, dolor que mejora con el ejercicio pero empeora en reposo y te despierta de madrugada, sobre todo si eres joven. Ese patrón inflamatorio merece una valoración por tu médico, porque puede deberse a una espondiloartritis, que se trata de otra forma.

Artrosis lumbar y estenosis de canal

Con los años, los osteofitos, el engrosamiento de los ligamentos y los discos abombados pueden estrechar el canal por donde pasan los nervios. Es la estenosis de canal lumbar. Su síntoma típico es la claudicación neurógena: al caminar un rato, las piernas se cargan, duelen, pesan u hormiguean, y se alivian al sentarte o al inclinarte hacia delante. Muchas personas notan que caminan mejor apoyadas en el carro de la compra.

Tener artrosis no significa tener estenosis. Y ver un canal estrecho en la resonancia tampoco significa tener síntomas. Lo explicamos con detalle en ciática y estenosis de canal lumbar. Si con la edad la columna se ha ido curvando hacia un lado, también te puede interesar la página sobre escoliosis en adultos.

Diagnóstico: ¿hace falta una radiografía o una resonancia?

Para el dolor lumbar sin señales de alarma, la guía NICE recomienda no pedir pruebas de imagen de forma rutinaria. En la artrosis tiene todavía más sentido: casi cualquier prueba de una persona adulta mostrará algún cambio.

Una prueba sí se justifica cuando hay señales de alarma, síntomas en las piernas que hacen pensar en una estenosis o en un nervio comprimido con pérdida de fuerza, o cuando el especialista valora un procedimiento o una cirugía.

Si ya tienes el informe: expresiones como «cambios degenerativos», «osteofitos», «pinzamiento» o «hipertrofia facetaria» son muy habituales. Describen la edad de tu columna, no su futuro.

Tratamiento de la artrosis lumbar

No existe un tratamiento que haga desaparecer la artrosis de la imagen. Pero sí hay mucho que hacer con el dolor y con la función, que es lo que cambia tu día a día. Las recomendaciones para el dolor lumbar crónico de NICE y de la OMS se aplican también aquí, y la guía de la OMS incluye expresamente a las personas mayores.

Ejercicio: la base del tratamiento

El ejercicio terapéutico es el tratamiento con más respaldo en el dolor lumbar crónico: una revisión Cochrane de 2021 con 249 ensayos concluyó que probablemente reduce el dolor frente a no tratarlo. No hay ensayos grandes centrados solo en la artrosis lumbar, así que esta recomendación viene de los estudios en dolor lumbar crónico en general, donde los cambios degenerativos son muy frecuentes. Un programa completo suele combinar:

  • Fuerza: piernas, glúteos, tronco y espalda. Unos músculos más fuertes reparten mejor la carga y aumentan lo que tu espalda tolera.
  • Ejercicio aeróbico de bajo impacto: caminar, bici, natación o elíptica.
  • Movilidad: movimientos suaves para recuperar recorrido, muy útiles para la rigidez de primera hora.
  • Una actividad que te guste: pilates, yoga, taichí o bailar cuentan si los haces con regularidad.

Control de la carga: el arte de dosificar

Una espalda con artrosis suele llevar mejor el movimiento regular que los cambios bruscos de carga. Pasar de no hacer nada a un fin de semana de mudanza es la receta clásica para una crisis. La idea es subir la carga poco a poco y repartirla: alternar posturas, hacer pausas en las tareas largas y aumentar lo que haces de forma gradual.

Peso corporal y salud general

Cuidar el peso, el sueño y la actividad diaria mejora tu salud general y tu capacidad para entrenar. Sobre la pérdida de peso conviene ser claros: casi todos los datos que relacionan adelgazar con menos dolor por artrosis proceden de la artrosis de rodilla. En la columna la evidencia es mucho más limitada, así que no vamos a darte cifras de mejora que no están demostradas en la espalda.

Terapia manual y otras terapias pasivas

El masaje, las movilizaciones o la manipulación pueden aliviar a corto plazo. NICE los contempla solo junto con ejercicio. Las fajas, la tracción y aparatos como los ultrasonidos o el TENS no se recomiendan en esta guía para tratar el dolor lumbar.

Opciones médicas

Tu médico puede valorar medicación para los periodos de más dolor, eligiéndola según tu edad y tus otros problemas de salud. Cuando el dolor crónico parece venir de las articulaciones facetarias y no mejora con el tratamiento conservador, NICE contempla valorar una denervación por radiofrecuencia, siempre después de un bloqueo diagnóstico que haya funcionado. En cambio, no recomienda las infiltraciones en la columna para el dolor lumbar. Estas decisiones corresponden al especialista.

¿Se opera la artrosis lumbar?

La artrosis lumbar con dolor de espalda, sin afectación de los nervios, no suele ser motivo de cirugía: NICE no recomienda la fusión vertebral para el dolor lumbar fuera de ensayos clínicos. Cuando la artrosis provoca una estenosis con síntomas importantes en las piernas que no mejoran con el tratamiento conservador, o hay pérdida de fuerza, la cirugía puede ser la opción correcta. Esa decisión se toma con el cirujano.

Ejercicios «prohibidos» con artrosis lumbar: cuáles adaptar

Es una de las dudas más buscadas, y la respuesta es tranquilizadora: no hay una lista de ejercicios prohibidos que valga para todas las personas con artrosis lumbar. Lo que sí hay son ejercicios y gestos que algunas personas toleran peor al principio, y que se pueden adaptar mientras la espalda gana capacidad.

Ejercicio o gestoPor qué puede molestar al principioCómo adaptarlo
Extensiones de espalda hasta el final del recorrido (hiperextensiones en banco, «superman», cobra muy profunda)Llevan las articulaciones facetarias a su posición más cerradaReducir el recorrido, hacerlas con apoyo o sustituirlas por puente de glúteos
Estar mucho rato de pie quieto o caminar muy despacioPostura mantenida que carga las facetasPausas, apoyar un pie en un escalón y caminar a ritmo vivo en tramos
Saltos y carrera sobre superficie dura, si no estás acostumbradoImpacto repetido sin preparaciónEmpezar por caminar rápido, bici o elíptica e introducir el impacto poco a poco si es tu objetivo
Giros bruscos con cargaCombinan rotación y carga a la vezPrimero rotaciones lentas y sin peso; después, carga ligera
Levantar mucho peso desde el suelo sin preparaciónPico de carga para el que la espalda no está entrenadaEmpezar desde más altura (un cajón), con poca carga y control, e ir bajando

Una regla que sirve para todos: una molestia leve que se calma en las horas siguientes es aceptable. Si el dolor se dispara, baja por la pierna o te deja peor al día siguiente, reduce la carga o el recorrido y consulta. Si te interesa el gimnasio, lo desarrollamos en ¿Se pueden hacer pesas con artrosis lumbar?

Deporte y vida diaria con artrosis lumbar

Caminar, nadar, montar en bici, entrenar fuerza o jugar al golf o al pádel son posibles para muchas personas con artrosis lumbar. La clave es la progresión y fijarte en cómo responde tu espalda en las 24 horas siguientes. Si un deporte te sienta mal, casi siempre hay una variante o una dosis que sí toleras.

En casa y en el trabajo: alterna posturas, divide las tareas largas y busca una postura de descanso que te funcione. Doblar las rodillas al agacharte puede resultarte más cómodo, pero no es obligatorio: la espalda también está hecha para flexionarse.

Pronóstico

La artrosis lumbar suele avanzar despacio en las pruebas, pero el dolor no sigue necesariamente el mismo camino: muchas personas tienen temporadas buenas y malas, y los brotes se calman. Con una espalda fuerte, una buena gestión de la carga y sin miedo al movimiento, muchas personas siguen con su vida y con la mayoría de sus actividades. Si tu dolor se ha vuelto persistente, en la página de lumbalgia crónica tienes las claves del tratamiento.

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Referencias

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  2. Brinjikji W, Luetmer PH, Comstock B, Bresnahan BW, et al. Systematic literature review of imaging features of spinal degeneration in asymptomatic populations. AJNR American Journal of Neuroradiology. 2015. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25430861/
  3. Jensen MC, Brant-Zawadzki MN, Obuchowski N, Modic MT, et al. Magnetic resonance imaging of the lumbar spine in people without back pain. New England Journal of Medicine. 1994. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8208267/
  4. Kalichman L, Li L, Kim DH, Guermazi A, et al. Facet joint osteoarthritis and low back pain in the community-based population. Spine. 2008. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18923337/
  5. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Low back pain and sciatica in over 16s: assessment and management (NG59). NICE. 2016, última actualización 2026. https://www.nice.org.uk/guidance/ng59
  6. Organización Mundial de la Salud (OMS). WHO guideline for non-surgical management of chronic primary low back pain in adults in primary and community care settings. OMS. 2023. https://www.who.int/publications/i/item/9789240081789
  7. Hayden JA, Ellis J, Ogilvie R, Malmivaara A, van Tulder MW. Exercise therapy for chronic low back pain. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2021. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34580864/

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración individual por un profesional sanitario. Si tienes síntomas de alarma, acude a urgencias o llama al 112.

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